Memorias de búsqueda
Ramon-Cho (2025-11-26)
Los buscan en el mar
donde las olas consuelan
con espuma el desencuentro.
Los buscan en las huellas,
y la arena borra el paso
en la playa y su silencio.
Los buscan en lo alto
de las montañas; quizás
desde allí los vean venir.
Las copas de los árboles
dicen: aquí ya no están.
Ayer fueron niños, y
las ramas nos ruegan:
no nos corten.
Los buscan en blanco y negro,
y el color de la memoria
los empaña en la tristeza.
Los buscan en las letras,
y las cartas gritan al futuro
que aún son amados.
Los buscan en el calor
de los que nacen sin culpa;
en ellos, el eco de los relatos.
Los abrazan en sus ausencias,
y cumplen años dos veces,
con velas sin fiesta.
Los buscan, y en la vejez
se van durmiendo en el camino
que no los trajo.
Los buscan en un grito
de padres y madres,
de todos los que aún
en sus cuerpos visten
el: ¿dónde están?
Recuento: Por qué nace este poema
El 29 de noviembre se cumplen 51 años desde la detención y desaparición de la cineasta Carmen Bueno y del camarógrafo, director de cine y documentalista Jorge Müller, ambos jóvenes creadores comprometidos con el proceso socialista en Chile, truncado brutalmente el 11 de septiembre de 1973.
Fueron arrancados de sus vidas por la dictadura militar y, desde ese día, sus cuerpos, como los de miles de chilenos, permanecen desaparecidos. En un documental realizado por sus compañeros sobrevivientes, Carmen y Jorge quedaron eternizados en un abrazo: un gesto que hoy simboliza amor, memoria y la dedicación a un proyecto social que no logró ser destruido por completo, pese a la violencia que intentó hacerlo desaparecer.
Quizás quienes perpetraron estos crímenes creyeron que, asesinando y flagelando cuerpos, podían silenciar para siempre los anhelos colectivos de justicia y dignidad. Pero se equivocaron. La brutalidad con que tantos chilenos fueron torturados y hechos desaparecer no tiene precedentes en nuestra historia, y sin embargo, o justamente por eso, Chile, los que aún los aman, los que no olvidan, continúan buscando, continúan nombrando, continúan recordando.
Los familiares de Carmen, de Jorge y de tantos otros, los siguen buscando. Y los seguirán buscando hasta saber dónde están. La mayoría de los responsables sigue con vida, y muy pocos han respondido realmente por las atrocidades cometidas contra los derechos humanos.
Mi poema es un granito más en esa búsqueda que no se rinde. Un gesto pequeño, pero necesario, para no olvidar y para acompañar a quienes todavía esperan respuestas. Escribir es también una forma de buscar: de mirar al mar, a la tierra, a la memoria, y de decir una y otra vez que no aceptamos el silencio como destino.
