El derecho defendido por los que no tienen derecho
Yo sé que con muchos de mis amigos y parientes discrepamos en lo que respecta al derecho de la mujer al aborto, basado esencialmente en el derecho de cada persona a decidir por su vida y futuro. También sé que la discusión tiene un contorno religioso en muchos casos y que con todo el respeto del mundo a las diferentes formas de pensar también está el aceptar que no todos vemos la situación del mismo punto de vista.
En mi postura pienso que es bien fácil apuntar con el dedo a quienes deciden por un aborto en vez de traer un ser a un mundo donde las condiciones de existencia no serán las que justamente esa persona estipula como un mínimo para su subsistencia. Yo creo que deberíamos llegar a entender que cada persona, pareja o mujer, que determine por una decisión de aborto, es esto un actuar que pasa por un nivel de muchísima privacidad, donde no somos quienes para anteponernos con argumentos ya sean los que estos sean. No es poco común que los que más protestan son los hombres que para nada les toca el caso.
La religion defiende derechos arcaicos no relacionados a una sociedad moderna. Son hombres que aun creen tener en su poder el derecho a actuar.
Una sociedad moderna debe ante nada saber respetar el derecho de cada ser a decidir por si quiere o no traer al mundo a otro ser. Independientemente de lo que diga el Corán, la Biblia o la Tora. La legalidad en esto es sumamente esencial porque no sólo marca un derecho medicinal, sino también el derecho femenino a decidir por sus futuros. La iglesia en Latinoamérica se ha revolcado en sus propias incoherencias al respecto y demás está apuntar lo erróneo que toda su idiosincrasia refleja al respecto.
No me asombra que la mayoría de los que se dicen defender el derecho a la vida, no se exponen al debate de qué hacer con todos esos niños que crecen marginalizados económicamente, afectivamente, en situación de suprema disfuncionalidad o en condiciones extremas de supervivencia. Aun menos se discute que se hará con todos los niños que seguirán quedando huérfanos, cuando sus madres seguirán buscando alternativas fueras de la ley.
Jonathan Swift hubiese tenido que escribir nuevamente un satírico relacionándose a todos estos críticos del derecho al aborto y quizás hubiese propuesto que todos los que protestan contra el derecho al aborto, se asociaran a las casas de adopciones y comenzaran ya por ejercer el derecho que tanto defienden, adoptando a cuanto bebé pudiesen.
La situación moderna de esta pregunta se basa en el derecho a la vida, pero también en el derecho a decidir por si mismo; de que tenemos libre albedrió y por lo tanto derecho a decidir cómo, cuando y con quién. Cuestión y derecho que en el cristianimo no parece ser respetado ya que ésta es una de las primeras infracciones que comete la religion, quitándole al ser humano el derecho que el mismo Dios le entregó: el derecho a razonar y decidir pos sí mismo.
En una perspetiva social es aun mas relevante la pregunta sobre el derecho al aborto. Puesto que esto se basa justamente en la responsabilidad indidividual del derecho a decidir sobre tu propio cuerpo. No si deja de ser una cuestión social cuando hablamos de que sobre toda sociedad recae la responsabilidad educativa. El derecho a decidir se tiene siempre que basar sobre el derecho a discernir, de estár en capacidad de saber sobre qué se está decidiendo y por qué. La educación de una sociedad en todo sentido tiene efecto cuando sus ciudadanos conocen sus derechos y por qué la importancia de defenderlos. La sociedad debe extender su responsabilidad aun a los que no entienden y no están capacitados para defender sus derechos en base a conocimientos. Desde ese punto de vista si una sociedad quiere defender los derechos a la vida tiene que también presentarle a sus ciudadanos la posibilidad de protegerse; de sentirse reguardados.
En ningún caso expresan, los que combaten el derecho al aborto, también el derecho a los preservativos como medio de prevención a embrazos inesperados. No se habla de crear una condición de derecho a la sexualidad por medio del conocimiento. Desde ningún aspecto estamos frente a una situación donde estemos hablando de la situación total de una sociedad sino de un realce bajo lupa de sólo una parte de un panorama mucho más complejo. La simplificación y populación del tema en pos de convertir el desarrollo de una sociedad mejor en algo de confrontación entre los que están por el aborto y los que están en contra. Una forma antiquísima de desgastar la escencia central del tema y no permitir así un desarrollo evolutivo al caso.
Toda sociedad modena tiene una labor laica ante todo tipo de pregunta que envuelte a todos. La democracia nos da este derecho de poder exprezar y diversificar nuestro entendimiento, pero los derechos son también parte de un proceso de entendimiento. El combate al analfabetismo tenía como fin el llegar a una sociedad donde todos pudiéramos adjudicarnos el derecho a voto en base a conocimientos y no un dedo en un papel que nadie sabía su significado sino él que lo escribía. No podemos arriesgar a caer en una forma de dede en tinta moderno, donde los sentimiento sean los que dicten el papel y la regla y la manipulación sean los que escriben sus proclamas, escondiendo asi sus verdaderas intenciones. Una sociedad no debe dejarse desentender.